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lunes, 18 de mayo de 2020

El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional






Siddhārtha Gautama era el nombre auténtico de Buda, el yogui, asceta y filósofo que desarrolló durante el siglo VI antes de Cristo las bases de lo que hoy llamamos budismo; su modelo de vida se fundamenta en la aceptación del sufrimiento y se difundió inicialmente en el noroeste del subcontinente indio.

“El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional”

Esta famosa frase de Buda resume gran parte de su filosofía y se construye sobre la idea que podemos escoger si queremos vivir en el sufrimiento... algo que para algunas personas resulta casi una provocación.

Porque lo cierto es que en el Planeta Tierra hay muchas mujeres, hombres y niños que sufren y -si les preguntáramos- la mayor parte de ellos (por no decir todos) nos dirían que no desean tener esta experiencia. La clave no está en si nos gusta a no sufrir... la clave está en cómo observo el sufrimiento cuando estoy en él.

Sufrir significa "llevar una carga"

La palabra "sufrir" proviene del verbo “sufferre” y, a su vez, “ferre” quiere decir algo así como "llevar o soportar una carga".

Por mi trabajo entro en contacto con muchas personas cada semana y en mis sesiones de formación o de coaching a veces se acercan algun@s de l@s participantes y me comentan que les encantaría ser como yo; me dicen: "irradias tanta alegría y paz, eres tan optimista... parece que no tengas problemas". A veces pienso que para alguna personas soy una taza de Mr. Wonderful... y eso me ataca los nervios :-)





Al principio intentaba explicarles que se equivocaban, que mi vida no había sido fácil... bueno lo cierto es que no conozco a nadie que diga que su vida haya sido fácil... pero la mía tampoco lo ha sido... ya me entendéis...

Les contaba que perdí a mis padres siendo muy joven, que de adolescente tartamudeaba y que era tremendamente tímido e inseguro, y que varias experiencias de mi vida -que no hace falta contar- aquí habían estado cargadas de dolor.

Pero contarlo no servía para nada... al fin y al cabo ell@s habían tomado la decisión que yo era feliz porque en el rato que estábamos juntos demostraba felicidad. Y eso me hizo pensar sobre qué hacía que esa paradoja fuera posible y un día, mientras me formaba como coach, lo descubrí: "había decidido sufrir lo imprescindible".

¿"Dolor" y "Sufrimiento" es lo mismo?

Esas experiencias que viví en mi juventud me generaron dolor... perder a tus padres mientras aún estudias en la Universidad es -como podéis imaginar- algo muy doloroso pero ante ese dolor puedes optar por instalarte en él o puedes transitar por él. Y yo opté por esa segunda opción.

Esa misma actitud vital la trasladé a situaciones menos dramáticas: problemas en el trabajo, problemas en mi entorno de amigos, cambios que afectaban mi día a día y que podía gestionar de dos manera: instalándome en el dolor que provocaban o transitando por el dolor.

Entre mis amig@s me resulta fácil identificar a un pequeño grupo que prefieren la primera opción... y lo cierto es que le deben encontrar algo interesante porque, por mucho que lo hablemos, se han quedado allí durante los últimos años: son personas que no se responsabilizan de lo que les pasa, que prefieren el papel de víctimas y que se muestran resentidas con la vida y con los demás. Suelen preguntarse "¿Por qué me ha tenido que pasar esto a mí?" y afirman sin rubor que han tenido mala suerte y que no es justo lo que les pasa. 

"Dolor" y "Sufrimiento" no es lo mismo


Definamos primero el dolor:
  • el dolor es genuino, natural, legítimo y necesario para vivir y seguir aprendiendo
  • el dolor está ligado a la vida y nos puede llegar en cualquier momento... al enamorarnos (y al experimentar el desamor propio y del otro), al tener hijos (o al no tenerlos), al elegir una forma de vivir determinada (o al perderla), al hacer amistades (o al discutirnos con ellas), etc.: en todas estas ocasiones somos candidatos a experimentar dolor
  • el dolor se relaciona con la pérdida de lo que tenemos, con un duelo, y puede ser una sensación de corta duración
  • la intensidad del dolor es proporcional a la pérdida: a mayor pérdida mayor dolor, y suele estar acompañada de emociones como la tristeza o la rabia que nos impulsan, respectivamente, al recogimiento o a la destrucción
  • el dolor es una experiencia




Veamos ahora qué es el sufrimiento:
  • el sufrimiento es mental y prescindible y puede llegar a limitarnos en la toma de decisiones y en nuestra interacción con los demás condicionando nuestra forma de sentir y comunicar 
  • el sufrimiento es una elección y se fundamenta no en aquello que nos sucede sino en la forma en la que vivimos lo que nos sucede; por eso las personas resilientes se recuperan antes de las desgracias que experimentan: sufren el mismo dolor que los demás cuando pierden un hijo o una hija pero aceptan el dolor y reducen el tiempo en el que experimentan el sufrimiento asociado a su vivencia
  • el sufrimiento puede tener una duración breve pero también se puede alargar en el tiempo: es como la humedad que, cuando se mete dentro, ya no te la sacas por mucha ropa que te pongas
  • su intensidad no depende de lo que ha pasado... depende de mi forma de interpretar lo que me ha pasado
  • el sufrimiento se rodea de emociones como las que hemos comentado pero también de pensamientos, a menudo cíclicos, autoinculpadores y victimistas que minan nuestra autoestima y, en general, nuestro autoconcepto
  • el sufrimiento es una forma de relacionarte con el mundo que te rodea
      

Si sufrir es una elección... ¿por qué algunas personas viven sufriendo?

Sin duda debe haber algun motivo, algo que -tras la primera lectura- permita explicar por qué ellos se instalan allí y por qué a mí no me parece una opción interesante... y creo que las respuestas se encuentran en algunos de los siguientes puntos conectados con nuestro ego:
  • Al sufrir se abre la opción de la queja y de decir, por ejemplo, "¿Por qué a mí?"
  • Al sufrir niego el dolor y me creo más poderoso
  • Al sufrir no me responsabilizo de resolver mi dolor
  • Al sufrir creo la posibilidad de esperar que aparezca una persona que sea mi “salvador” y que me saque de mi sufrimiento
  • Al sufrir puedo adoptar al papel de víctima y manipular a mi entorno a mi antojo
  • Al sufrir puedo atraer al “público” para llamar la atención y sentirme querido
  • Al sufrir me permito quedarme donde estoy y tal como estoy (que es mal, por supuesto) pero que desde mi punto de vista es mejor que un futuro incierto
Estos podrían ser algunos de los “beneficios” que obtenemos de sufrir: algunas personas se quedan en el víctimismo y en el resentimiento en lugar de responsabilizarse de lo que les está pasando. Es una posición vital que puede llegar a ser manipuladora ya que con ella tratamos de obtener algún provecho sin preocuparnos el daño que podamos hacer a los que nos rodean e incluso, en ocasiones, nos hace pensar erróneamente que nos tenemos derechos o privilegios especiales porque "a sufridores no nos gana nadie". 

"Sufrir es una elección"

Al menos lo es para mi: yo he decidido sufrir lo imprescindible.

Y para ser sincero no sé muy cuánto es "lo imprescindible"... pero que sé que es menos que el sufrimiento de Tántalo, ese personaje mitológico que no podía beber del agua que le rodeaba ni comer de las frutas que colgaban sobre su cabeza.

No querría que pensaras que rehuyo el sufrimiento; de hecho no creo que sea bueno rechazarlo porque en ese caso estaría ocultando algo que, de hecho, puede ayudarme a construir una personalidad más resiliente, algo que en un entorno VUCA puede ser altamente provechoso.

Te puedo asegurar que lo que pasa a mi alrededor me genera dolor en muchas ocasiones y, ante esas situaciones, acepto que el dolor que experimento es inevitable; sin embargo, el sufrimiento que yo me genero al percibir ese dolor es mi elección y -en la medida de lo posible- he decidido estar en él el tiempo imprescindible para aprender de lo que está sucediendo y tomar mejores decisiones.


Una propuesta

Si quieres compañarme en este viaje de responsabilidad y descubrimiento envía un mail a avalero@successmind.es y te cuento cómo hacerlo




Para saber más:

  • Biografía de Buda   
  • "What Is Suffering?", post de Sam Littlefair que recoge diferentes artículos relacionados con la relación que mantenemos con los cambios y los diferentes niveles del sufrimiento y sus consecuencias (https://www.lionsroar.com, 2020.04.30) 
  • Para comprender mejor las diferencias entre dolor y sufrimiento te invito a visitar el siguiente video de Borja Vilaseca
  • Y si quieres alegrarte el día te invito a escuchar  Salomé con su "Vivo Cantando" de 1969... una declaración vital como pocas

martes, 12 de febrero de 2019

Distinciones clave del coaching: ¿sacrificio vs esfuerzo?



La situación

Me levanto por la mañana pensando en la importante reunión que tengo en 2 horas.

Mientras me visto pienso en todas las horas que he dedicado a prepararla, las discusiones que he tenido con mis proveedores para lograr que se comprometieran en sus plazos, en la tensión acumulada ante el ordenador que ahora bloquea mi nuca y me impide moverme con naturalidad...

Llega la hora de la presentación.

Estoy tenso y empiezo a hablar y, de repente, el Consejero Delegado me hace una pregunta que no me preparé... me pongo nervioso, siento que pierdo el control de la situación y le miro con desdén porque no entiendo para qué me hace esa pregunta... temo que piense que no sé, que no llego, que no tengo respuestas... le contesto corto y directo que no he acabado y que me deje terminar ... no puedo permitirme que arruine mi intervención... he dedicado muchas horas para crear mi obra... he sufrido mucho para que ahora alguien me interrumpa... y todo eso me lo digo a mi mismo...

Cuando consigo por fin acallar mi voz interior, vuelvo a mirar a mi audiencia... el Consejero Delegado ya no está... se ha ido... y con él casi la totalidad de los presentes al empezar la reunión... sólo estamos yo y mi ego... y me pregunto "¿para qué tanto sufrimiento?".


La distinción

A muchas personas les gusta tener el control de la situación o, mejor dicho, les gusta tener una cierta dosis de control de la situación para reducir el riesgo y alcanzar sus objetivos con mayor probabilidad. Se trata de un propósito legítimo aunque, por lo general, difícilmente alcanzable ya que muchas de nuestras decisiones del día a día se encuentran fuera de nuestro control directo y, incluso, de mi control indirecto.

Cuanto mayor sea nuestro interés por tener el control en situaciones complejas más alimentamos nuestro miedo a que pase lo que no queremos y ese esfuerzo que realizamos a veces termina convirtiéndose en sufrimiento.


Ojalá no hubiese resistencias ni límites que vencer ya que eso nos permitiría estar en un estado de fluidez que hace posible que nuestro potencial se convierta en rendimiento pleno, pero lo más probable es que en nuestra actividad diaria aparezca algun tipo de obstáculo, bien sea un "no sé suficiente", un "no me siento seguro", un "hay un límite de tiempo" o un "no dispongo de los recursos suficientes".

El esfuerzo es, por tanto, energía gastada para lograr algo superando los límites que te lo impiden y, en ocasiones, puede implicar cierto dolor.

El dolor es una respuesta a la presión que sentimos a nivel emocional o físico, con una duración reducida en el tiempo y asociada directamente a la situación que la provoca.

Por otro lado, sin embargo, tenemos el "sufrimiento" entendido como el sostenimiento del dolor a lo largo del tiempo, incluso mucho después que la causa que generó dolor haya desaparecido. Sostenemos el dolor porque hemos dejado que éste penetre en nuestra esencia y lo hemos anclado a ella provocando así la percepción de que nos hemos sacrificando.

El sacrificio es la renuncia de una parte de mi para alcanzar otra cosa; el sacrificio nos hace víctimas de la situación.



¿Qué importancia tiene que mi foco esté en el esfuerzo (dolor) o en el sacrificio (sufrimiento)?

Recordemos la situación que hemos descrito antes en la que nuestro amigo remarcaba que se había "sufrido mucho", es decir, que su foco está en todo lo que ha debido dejar de hacer, en aquello a lo que ha renunciado, en esa parte de si mismo que ha debido abandonar, en el dolor que ha sentido una y otra vez a lo largo del tiempo, en su sensación de que no llegaría al objetvo: se trata de una visión asociada al sufrimiento y a la pérdida en la qual se espera recibir una satisfacción que nos permita recuperar la alegría.






Si nuestro amigo, en cambio, hubiese hablado desde el esfuerzo se habría enfocado hacia su compromiso y su responsabilidad en los resultados: en este caso, no hay sufrimiento sino sólo serena ambición para lograr convertir su sueño en resultados.




¿Qué permite cada una de estas distinciones?

El sacrificio y el sufrimiento me permiten reclamar a los demás que me satisfagan, que me den lo que merezco a cambio de lo que dejé y abandoné: el sacrificio pone mi felicidad en manos de los otros.

El esfuerzo y el dolor me permiten reconocer en mi mismo que estoy haciendo lo que está en mi mano, que es mi elección y que estoy contribuyendo con mi compromiso en la generación de resultados: el esfuerzo pone mi felicidad en mis manos.

Y ahora... tú decides dónde vas a estar cuando actúes para alcanzar una meta: ¿en el sacrificio o en el esfuerzo?