Mostrando entradas con la etiqueta liderazgo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liderazgo. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de enero de 2021

Da feedback a la manera de Sócrates


Dar feedback suele ser un reto para un manager: a algunos les da miedo proporcionarlo, otros lo dan sin pensar en sus consecuencias, algunos simplemente hablan y hablan sin escuchar,... la lista de malas prácticas al dar feedback es larga y no es mi propósito detallarlas aquí sino, más bien, presentar algunas buenas prácticas para ayudar a los managers que leen este post.

Y lo voy a hacer con la ayuda de una persona que tiene fama de sabio: Sócrates, uno de los padres de la filosofía y, a la vez, un maestro en comunicación.

Permíteme que te recuerde que una conversación de feedback es fundamentalmente un diálogo entre dos personas en la cual una (por lo general, el manager) proporciona a la otra (por lo general, un colaborador) cierta información que puede ayudarle a tomar conciencia sobre cómo está actuando cuando realiza una tarea; la finalidad última del feedback es que repita el comportamiento productivo o modifique el comportamiento improductivo.

La palabra clave de esta definición es "conversación" y las conversaciones se hacen utilizando palabras. y, por este motivo, hay que cuidar muy bien qué palabras usamos en nuestro feedback.

No todo vale en el feedback

Uno de mis mentores en mi carrera profesional me dijo hace años que "no todo vale en el feedback" y no entendí qué significaba. Mi mentor me explicó el significado de esta frase con una historia que se atribuye a Sócrates y que quiero compartir contigo. 

 

Aquí empieza...

Dicen que Sócrates descansaba bajo un árbol cuando un conocido se le acercó excitado y le dijo:

- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo Paros?

- Espera un minuto -replicó Sócrates-, antes de decirme cualquier cosa, quisiera que pasaras un pequeño examen... el examen del “triple filtro".

- ¿El triple filtro? -replicó su interlocutor.

- Correcto -le dijo el sabio-. Antes de que me hables sobre mi amigo, te agradeceré que respondas a 3 preguntas, 3 filtros que me gustaría que tuvieras en cuenta a partir de ahora.

Tras un momento de incómodo silencio Sócrates le miró a los ojos y le dijo:

- El primero es el filtro de la VERDAD.

A continuación el sabio le tomó de la mano y le preguntó:

- ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

- La verdad es que no -contestó el hombre-, realmente solo escuché a alguien que le decía a otra persona que..."

- Bien, entonces realmente no sabes si es cierto o no -le interrumpió Sócrates-. Permíteme entonces aplicar ahora el segundo filtro: el filtro de la BONDAD.

El sabio agarró el brazo del hombre y le preguntó:

- ¿Lo que vas a decirme sobre mi amigo es algo bueno?
 
- Desde luego que no... de hecho lo que quería decirte es que...

- Entonces -le interrumpió Sócrates-, tú deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Permíteme ahora que te hable del tercer filtro: el filtro de la UTILIDAD.

Esta vez el sabio le agarró del hombre y se lo acercó hasta que fue capaz de hablarle al oído en voz baja. Y le dijo:

- ¿Lo que vas a decirme sobre mi amigo será útil?

- No, realmente no... sólo creará perjuicios y de hecho dañará su fama.

- Bien -concluyó Sócrates-, tras aplicar los tres filtros me he dado cuenta que lo que pretendes decirme no es cierto, ni bueno e incluso no es útil y que, por tanto, no merece ser escuchado.

Esta fue la historia que me contó el mentor que mencioné anteriormente y que me ayudó a comprender el consejo que me había dado.

¿Cómo aplicar los 3 filtros de Sócrates a nuestro feedback como managers?

Durante una conversación de feedback un manager puede caer en el riesgo de hablar sobre algo que afecta a un colaborador sin tener en cuenta los tres filtros:

Filtro 1: hablar sobre algo que no sabemos si es cierto
Un manager no puede estar en todas parte en toda momento viéndolo todo y escuchándolo todo; de hecho muy a menudo tenemos contactos puntuales con nuestros equipos y les observamos en contadas ocasiones: si en esas ocasiones observo que una persona tiene un determinado comportamiento improductivo o perjudicial me resultará fácil llegar a la conclusión que se trata de un hábito, de una forma reiterativa de comportarse que debe ser erradicada... y sin embargo nada me asegura que lo que he visto sea cierto.

En nuestra mente opera el "sesgo de la generalización", un mecanismo que nos invita a convertir hechos puntuales en normas generales permitiéndonos de esta manera tomar decisiones de forma más rápida aunque -no siempre- más certeras. Recuerda el famoso refrán que dice "Por un perro que maté me llamaron mataperros" y hasta qué punto es fácil crear una reputación personal a partir de un hecho puntual.

Por eso te recomiendo que antes de dar un feedback a un colaborador te asegures que lo que le dirás es cierto y comprobable, basado en hechos y con carácter recurrente.

Filtro 2: hablar sobre algo que no es bueno
Solemos dar feedback de lo que falta, de lo que se hace mal, de aquello que debe ser corregido... y probablemente sea inevitable seguir haciéndolo; sin embargo creo que sería interesante esforzarse también por dar feedback de aquello que el colaborador hace bien y debe ser mantenido.

Una de las obsesiones de muchos managers es identificar el error que impide alcanzar el resultado esperado: es natural que se actúe así en nuestras organizaciones, orientadas a menudo al corto plazo y al resultadismo; sin embargo, otras organizaciones en las que se valora el aprendizaje los managers también observan lo bueno y lo comparten. 

Nuestra mente aplica a menudo el "sesgo de la eliminación" mediante el cual hace desaparecer cierta parte de información para facilitar la toma de decisiones. 

Por eso te recomiendo es que combines el "feedback de mejora" (también llamado "feedback negativo") y el "feedback de reconocimiento" (también llamado "feedback positivo") ya que, de esta manera, incidirás en la consecución de resultados a la vez que crearás un entorno de confianza y reconocimiento que realimentará la motivación del colaborador.


Filtro 3: hablar sobre algo que no tiene utilidad
En ocasiones nos resulta difícil contener nuestras emociones cuando observamos un comportamiento erróneo o inadecuado de un colaborador y nos levantamos airados de nuestra mesa preparados para asestarle un "golpe mortal" que le haga aprender definitivamente que aquí las cosas deben hacerse como nosotros creemos que deben hacerse. 

Esta reacción es comprensible: somos seres emocionales y nuestra mente puede quedar afectada por el "sesgo de la distorsión" un fenómeno que nos impide ver las cosas como son y puede provocarnos ira cuando las cosas no se hacen como nuestras convenciones o "nuestro" sentido común han previsto. Ante esta situación no está de más recordar que somos también seres racionales y deberíamos ser capaces de no dejarnos llevar por esas emociones.

Dar feedback atrapados en un "calentón", para demostrar quién es el que manda, o para que el colaborador se de cuenta de que "es un inútil" son, sin duda, finalidades equivocadas para esta técnica: el feedback no es un castigo, una advertencia ni una herramienta de venganza sino, al contrario, es más bien un regalo que ofrecemos al colaborador para que se dé cuenta de lo que hace y sus efectos.

Por eso, te recomiendo que antes de dar feedback te preguntes "para qué" lo vas a dar, cuál es el fin último que persigues y así reduzcas el impacto del sesgo de la distorsión.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Guía para knowmads en un nuevo entorno empresarial


 
John Moravec, investigador sobre el futuro del trabajo y la educación, creó en 2011 el concepto knowmad para referirse a un nuevo perfil profesional cuyo valor añadido es el conocimiento y que es capaz de responder a los retos de la nueva economía y sociedad de la información.
 
La tecnología está cada vez más presente en nuestro día a día y algunas tareas parecen imposibles sin la ayuda de herramientas digitales; sin embargo el factor diferencial no es la tecnología que se aplica sino la persona que la utiliza y cuál es su mindset al hacerlo.
 

Eres knowmad si tienes la actitud

Ser knowmad no depende de la edad, de tu fecha de nacimiento o de tu nivel de estudios: ser knowmad es una actitud vital, es una forma de ver la vida y de relacionarte con la información y la productividad.
 
Un nuevo entorno -en estos momentos debido al COVID pero que, sin duda, en el futuro estará provocado por otros agentes- requiere un nuevo tipo de trabajador y empresario y es conveniente preguntarnos qué características debe tener. En mi opinión, la respuesta se encuentra en el perfil de una persona knowmad, un neologismo que combina las palabras know (saber, conocer) y nomad (nómada).
 
Las personas knowmads saben trabajar en entornos líquidos, son creativas, resuelven nuevos problemas, utilizan las redes para encontrar respuestas a sus retos y para crear lazos de cooperación, son adaptables y flexibles... ¿quién no querría tener un knowmad en su vida?
 
En la siguiente infografía encontrarás las 15 características que debe tener una persona knowmad y así podrás hacer un checking inicial para saber si respondes a este perfil.
 

¿Están preparadas las empresas para los knowmads?

 
No todas, por desgracia; muchas empresas siguen actuando desde modelos de gestión del siglo XX o incluso del XIX basados en la presencialidad, el control y la supervisión, el poder y el foco exclusivo en el resultados económico. Este tipo de empresas se orientan exclusivamente a la generación de riqueza económica y olvidan que las empresas son personas que trabajan de forma coordinada en entornos cambiantes en los que la capacidad de adaptación es fundamental.
 
En nuestro reciente libro "Total Value Management" defendemos la necesidad de crear "empresas totales" que sean capaces de crear valor económico (resultados) y valor relacional (climas organizativos positivos) y que tengan una alta capacidad de adaptación. Me encantaría contarte más de este modelo creado por la Red de Consultores Totales de la que formo parte pero eso nos desviaría del asunto de este post así que te invito a consultarlo aquí.

Me gustaría destacar que las empresas que quieran contar con knowmads en sus equipos deben hacer un esfuerzo por ser más flexibles en mentalidad y en su forma de trabajar, por estar más orientadas al cliente y deben invertir en comunicación interna para que la información fluya y pueda ser utilizada por quién la necesidad.
 
Las empresas que apuestan por los knowmads fomentan el liderazgo participativo porque entienden que el trabajo en equipo aporta mayores resultados, integra la diversidad y permite que nos adaptemos más rápidamente y mejor a un entorno cambiante.
 

¿Quieres ser una empresa atrayente para las personas "knowmads"?

 
En SUCCESS MIND estamos preparados para ayudarte en este cambio y lo hacemos con 3 herramientas fundamentales: 
  • el programa CLICK para despertarnos a una nueva realidad organizativa
  • el programa JUMP para implantar los cambios que nos lleven a esta nueva realidad organizativa
  • el programa REINFORCE para consolidar los cambios en tu organización

 

 Si quieres saber más escribe un mail a avalero@successmind.es y te cuento cómo hacerlo


jueves, 30 de enero de 2020

¡Dame reconocimiento!



¿A quién no le gusta que le den reconocimiento?


A mi... ¡me encanta!

¿Y a ti?

No te mientas... a ti también... aunque sólo sea un poquito... o "un muchito"...

Tod@s buscamos reconocimiento... y no se trata de una cuestión de orgullo o de eogismo: es una necesidad del ser humano para desarrollarse como individuo desde las etapas más tempranas, desde la infancia.

Recibir reconocimiento quiere decir que significas algo para alguien... 

La pregunta es... ¿para quién significas algo?


Opción 1. Significo algo para los que me rodean


Las madres y padres dicen "Mira que niña más guapa que tengo" mientras enseñan a sus amig@s una foto de su hija de 4 años; algunos hermanos y hermanas se dicen "Mi hermano es lo mejor del mundo"; durante un tiempo los miembros de una pareja se dicen el uno al otro "Eres lo mejor que me ha pasado".

Todo esto es reconocimiento externo: alguien a tu alrededor se da cuenta de que estás ahí y te describe con sus palabras... en este caso cargadas de positividad, afortunadamente. Este es el reconocimiento positivo.

Del reconocimiento externo ya nos habló Maslow en su famosa pirámide que no voy a tratar aquí para no alargarnos y que me parece una aproximación interesante a este tema:


Junto a ese reconocimiento positivo hay otra opción denominada reconocimiento negativo el cual, aplicado a las 3 situaciones anteriores, podría tomar la forma de las siguientes oraciones:
  • "Mira que niña más fera que tengo"
  • "Mi hermano es lo peor del mundo"
  • "Eres lo peor que me ha pasado".

Algun@s diréis que esto no es reconocimiento, que es un ataque en toda regla; si éste ha sido tu pensamiento quizás deberías observar estas oraciones cumplen con las 2 condiciones que utilizamos para describir este concepto y que por tanto sí es reconocimiento:
  • alguien a tu alrededor se ha dado cuenta de que estás ahí (y no le gustas)
  • alguien a tu alrededor te describe con sus palabras (que son negativas)

Hay aún una tercera opción de reconocimiento externo, más neutra, más objetiva, más estable, menos personalista, que pone el foco en el que lo recibe y no en quien lo da... y le llamamos feedback objetivo.

En el ámbito laboral el feedback objetivo es un regalo del/la manager a su colaborador@  cumpliendo con una de sus tareas más importantes: ayudar a su colaborador@ a tomar conciencia de qué hace y qué consecuencias tiene ese comportamiento en su rendimiento.

Opción 2. Significo algo para mi

Al margen de lo que opinen los demás sobre mi hay otra voz que lanza sus opiniones sobre la persona: yo mism@.

Este conjunto de pensamientos, interpretaciones, expectativas y autodiálogo interno se denomina "contenido cognitivo’ y adquiere una importancia primordial en la configuración de nuestra autoimagen.

Para algunas personas esta voz es implacable, mortífera o arrolladora y esta cargada de reproches, acusaciones y valoraciones negativas: eres tu mism@ destruyendo tu autoestima ; para otras personas esta voz es ensalzadora, elevadora y emborrachadora: eres tu mism@ diciéndote todo lo bueno que haces y eres.

Para un tercer tipo de personas, esta voz les explica de forma objetiva quiénes somos, sin valorar si lo que somos y lo que hacemos es bueno o malo: este discurso interno describe sin opinar, algo realmente difícil para la mayoría de las personas.

En el ámbito laboral el discurso interno está presente en todo momento: por ejemplo, cuando un@ manager me pide que haga algo y también cuando no me lo pide, cuando un@ compañer@ se excede en sus funciones ocupando mi espacio de competencia o se inhibe de hacer algo que le correspondería, etc. Nuestra mene no se está quieta ni cuando dormimos y con este diálogo silencioso pero impactante nuestra mentre quiere darnos significado.




¿Reconocimiento o dinero?

Llevo un rato hablando del reconocimiento como si fuera lo más importante del mundo y quizás estés pensando en aquellas personas que te rodean que dicen con voz de trueno: 



Yo he escuchado frases como ésta, tú las has escuchado y hasta es probable que ambos lo hayamos dicho o pensado en algun momento; sin embargo, si reflexiona un poco observarás que es absolutamente extrema y que pretende elevar a categoría universal algo que ni tan sólo podemos demostrar a pequeño nivel.

En las empresas de 2020 podemos encontrar individuos de 5 generaciones -Baby Boomers, generación X, generación Y, generación Z y generación T- y, aunque ciertamente sus valores y estilos de vida son diferentes, a todos les une la necesidad de recibir reconocimiento, algunos sin duda en forma de dinero... pero no todos. Y hay datos que lo demuestran.

Uno de estudios más interesantes que conozco sobre sobre la relación existente entre reconocimiento y dinero lo realizó Make Their Day y sirvió para descubrir que el 70% de los empleados encuestados consideraba que el reconocimiento de mayor significación para ellos NO tenía que ver con dinero.


Esta es una gran noticia para los managers que no pueden aumentar las nóminas de sus colaboradores pero sí darles reconocimiento; si este es tu propósito, los autores del estudio afirman que el reconocimiento que impacta debe incluir como mínimo 1 de estos 4 elementos: alabanzas/elogios, agradecimiento, sentido de la oportunidad y muestra de respeto. Si en tu acto de reconocimiento no cumples con esta regla no estás dando reconocimiento sino un incentivo, un premio, un regalo o una conmemoración.
Llegó el momento de escoger: o le das crédito al vox populi sobre la importancia del dinero o te planteas un estilo de gestión del equipo basado en el reconocimiento en sus múltiples formas.

...

Si te gustó este artículo y quieres saber más sobre el estudio que he comentado escríbeme en avalero@successmind.es y compartiremos aprendizajes.

¡Gracias por haberme dedicado tu tiempo!

miércoles, 14 de marzo de 2018

¿Cómo hacer que un colaborador cambie?... si ello es posible...

Una manager me compartió la siguiente inquietud:


La respuesta que le dí es que el cambio real depende de las personas: si las personas no asumen la necesidad del cambio y visualizan los beneficios, poseen las herramientas y recursos adecuados, lo más probable es que sigan actuando como siempre hicieron.

Y, a continuación, me dijo lo siguiente:



Le respondí que por supuesto que es posible que las personas cambien o, mejor dicho, es posible hacer que las personas deseen cambiar y que lo hagan por sí mismas... pero ello requiere el concurso de varios elementos que no siempre están presentes en los proyectos de cambio y que denomino "las 3 dimensiones del cambio personal en el trabajo".


Las 3 dimensiones del cambio personal en el trabajo
Para explicar mejor mi enfoque he "diseñado" una fórmula a partir de mi experiencia como coach y facilitador que me gustaría compartir contigo y, a continuación te explico los ingredientes que la componen:


Primera dimensión
En la primera dimensión, denominada "YO", encontramos la persona que pretendemos que cambie en su forma de pensar, actuar o sentir.

Si me lo permites, me gustaría recordar aquí que todos tenemos motivos poderosos para pensar, actuar o sentir como lo hacemos... o lo que podríamos llamar "nuestro para qué". Lo que quiero decir es que si no generamos en el colaborador un nuevo "para qué", alineado con la estrategia y proyecto de la Empresa, resultará muy muy muy difícil que asuma y implemente el cambio. 

A mi parecer, hay 3 elementos clave que deben encontrarse en el colaborador para que dé el paso adelante: la percepción de insatisfacción, la percepción de beneficio y los recursos personales para cambiar.

PI: percepción de insatisfacción  (con la situación actual)

  • Yo no cambio si no estoy insatisfecho con la realidad en la que vivo; de hecho, aunque esté satisfecho, a menudo me dejo por las rutinas y el miedo sobre lo que podría pasar si cambiara y, por tanto, sigo anclado en esa realidad no satisfactoria.
  • Resulta, por tanto, necesario que ayudemos al colaborador a percibir que su forma de actuar, pensar o sentir ya no responde de forma efectiva al entorno en la que opera: debemos influir en su percepción para que tome conciencia que seguir trabajando como lo hacía puede impedirle lograr sus objetivos personales y profesionales.
 PB: percepción de beneficio (con la situación futura)

  • Nuestra tarea de influencia como mandos implica también generar un futuro ilusionante en el que el colaborador perciba cuánto podría ganar. A menudo los colaboradores los perciben por sí solos pero de nuevo el miedo, experiencias negativas anteriores o simplemente la inercia aparecen para frenar el avance. Por ese motivo es fundamental explicarle cuál es la visión del cambio y cómo esa persona tiene un papel clave en el mismo.
RPC: recursos personales para cambiar
  • Creo que a muchos nos resulta difícil autoconocernos de forma plena y no somos conscientes de todo nuestro potencial para hacer cosas que nos parecen ahora imposibles. Otros, sin embargo, sí se autoconocen suficientemente y son conscientes de sus limitaciones y sus puntos fuertes.
  • En cualquier caso resulta fundamental explorar nuestras capacidades y formarnos para dotarnos de los recursos que son necesarios para actuar en el nuevo entorno de trabajo.
  • Como mandos nos corresponde incentivar en el colaborador el deseo de aprender por sí mismo y crear las condiciones para que el aprendizaje sea efectivo y viable.

Segunda dimensión
Vamos a la segunda dimensión, el mando o, como yo lo denomino, "ÉL / ELLA". 

No me parecería lícito olvidarme de ti, de la persona que gestiona el equipo puesto que, con tu capacidad de influencia, puedes incrementar o reducir la motivación de tu colaborador/a. Eras consciente de eso, ¿verdad?. Vamos a ver cómo incides en ellos mendiante tu estilo de acompañamiento.

AM: acompañamiento del mando

  • Llamo "acompañamiento" al conjunto de acciones que el mando realiza más allá de dirigir, establecer y verificar objetivos, y que tiene como finalidad desarrollar habilidades en el colaborador para alcanzar los retos que se le plantean. Para hacer un buen acompañamiento considero que hay 3 palancas relevantes:
  • el reto: propuesta que se hace al colaborador más allá de su zona de confort
  • el apoyo: relación personal entre mando y colaborador que proporciona la sensación de seguridad/conexión necesaria para superar los retos
  • el coaching: enfoque de dirección que parte de la idea que el colaborador es capaz de aprender por si mismo mediante el uso de preguntas y la reflexión activa
  • Saber formular retos en lugar de dar órdenes, saber dar apoyo en lugar de hacer falsas delegaciones, y adoptar un enfoque de coaching en lugar de controlar resultados son 3 áreas de mejora en algunos mandos que inciden directamente en su rendimiento y los resultados que obtienen a través de sus colaboradores.

Tercera dimensión
Y vamos a la última dimensión, la Organización o, como yo la denomino, el "NOSOTROS".

Cada persona trabaja y vive en un entorno concreto y éste determina en gran medida su forma de actuar, pensar y sentir. 

Si la Organización quiere que el colaborador haga algo diferente ella -la Organización- probablemente también debería hacer algo diferente.... creo que esto tiene sentido.

Lo que quiero decir es que a menudo las Empresas pretenden que el personal cambie sin que los procesos, las métricas, las responsabilidades o los objetivos cambien lo cual, sea dicho de paso, es una de las causas de mayor frustración en las Organizaciones. 

Si se quiere desarrollar mayor orientación al cliente, pues habrá que crearse procesos que coloquen al cliente en el centro; si la intención es apostar por la productividad, pues deberá invertirse en infrastructuras que ayuden a ello; si lo que queremos es colaboradores con mayor autonomía, pues a lo mejor habrá que dejarles que tengan más papel en las decisiones que se toman... ya me entendéis...

Si las condiciones organizativas van a ser las que teníamos antes de implantar el cambio lo más probable es que las personas no quieran cambiar.

COP: condiciones organizativas posibilitadoras
La lista de estas condiciones a las que deberíamos prestar atención sería demasiado larga para este post pero, si me lo permites, destacaré las más relevantes y que, a mi parecer, son:
  • la forma en qué se toman decisiones 
  • las prácticas de reconocimiento 
  • el tratamiento del feedback para el rendimiento
  • la política de retribución 
  • los procesos de organización del trabajo.

La fórmula en la práctica
Si quieres poner en práctica mi fórmula para implantar un cambio a través de las personas te propongo que establezcas un Plan de Acción. Para ello pongo a tu disposición algunas preguntas que creo que pueden serte de utilidad:

1. Sobre el colaborador (Dimensión YO)
  • ¿Cuál es mi "para qué" en el trabajo?
  • ¿Qué pasará si sigo haciendo/pensando/sintiendo como lo hacía antes?
  • ¿Qué pasará si empiezo a hacer/pensar/sentir de otras maneras?
  • ¿Qué sé, qué se hacer, qué recursos personales tengo, qué experiencias pasadas me sustentan, etc., para poner en práctica este cambio?
  • ¿Qué y cómo debo aprender? ¿Dónde aprendo? ¿Qué puedo usar para ello?
  • ¿Quién puede ayudarme?
2. Sobre tu función como mando (Dimensión ÉL/ELLA)
  • ¿Cómo y cuándo reto a mis colaboradores? ¿Desde qué emoción les reto?
  • ¿Cómo y cuándo apoyo a mis colaboradores? ¿Desde qué emoción les apoyo?
  • ¿Aplico técnicas de coaching en mi relación con el colaborador? 
  • ¿Soy suficientemente flexible en esas situaciones? 
  • ¿Qué creencias limitantes tengo cuando hago coaching con mi colaborador?
3. Sobre tu Organización (Dimensión NOSOTROS)
  • ¿Realmente la Organización está apostando por acompañar el cambio personal con acciones de cambio organizativo?
  • ¿Qué está cambiando en la Organización que pueda reforzar el proceso de cambio de mi colaborador?
  • ¿Qué no estás cambiando en la Organización que vaya a frenar el proceso de cambio de mi colaborador?

Me encantaría saber tu opinión sobre este post. Seguimos aprendiendo juntos!

lunes, 30 de octubre de 2017

¿Qué puedes aprender de Julio César como líder?

Muchos queremos mejorar nuestro liderazgo y por eso buscamos fórmulas y buenas prácticas en las novedades editoriales más actuales.

Y entonces olvidamos los clásicos...

Para los que creéis que podemos aprender de la historia, aquí os dejo los 8 aprendizaje que nos proporciona uno de los líderes más grandes que ha existido: Julio César, dirigente del Imperio Romano del Siglo I A.C.





Más información sobre el liderazgo de Julio César



jueves, 15 de septiembre de 2016

Millenials... ¿"Reto" o "molestia" para las Empresas?



Los nacidos entre 1981 y 1995 están en las Empresas y han llegado para hacer ruido.

Y yo no pertenezco a esa generación...  y por eso tengo algunas dudas sobre ellos.

Barry Salzberg, professor de la Columbia  Business School y anteriormente CEO de Deloitte, lo tiene muy claro y destaca los 5 retos que caracterizan a este colectivo según los estudios de Deloitee.

Los Millenials quieren marcarse su propio camino y, si no encuentran lo que quieren en las Empresas, iniciarán proyectos independientes (70%).

Los Milennials esperan participar en negocios conectados con áreas de alto impacto social: la escasez de recursos (68%), el cambio climático (65%) y la igualdad económica (64%).

Los Millenials quieren ser líderes y reclaman ocasiones para mostrar sus capacidades y que las Empresas apuesten más por desarrollar futuros líderes (75%).

Los Millenials quieren ser innovadores y se lamentan que las Empresas -y sobretodo el estilo de management de sus jefes- son en muchas ocasiones frenos a la innovación (63%), seguidos de los procesos (61%).

Los Millenials quieren marcar diferencias y manifiestan querer ir más allá de la medición de resultados puramente económica: su interés por la vida pública les hace participar en acciones de voluntariado (43%) o hacer donaciones (63%).

Y para que abramos definitivamente los ojos aquí van 4 datos demoledores:

  1. un 66% de Millenials en activo en 2016 esperan abandonar sus organizaciones actuales a finales de 2020
  2. un 44% de Millenials dejaron su trabajo en 2016 debido a los valores de la Empresa
  3. el equilibrio vida laboral/personal es el primer factor para evaluar ofertas de trabajo (16,8%); las oportunidades de progresar está en segundo lugar (13,4%)
  4. el impacto en los clientes es fundamental para  la toma de decisiones para un 60% de Millenials; en cambio, sólo lo es para un 45% de los seniors (jefes de Área y superiores)
  5.  
Llámale gap generacional, llámale reto, llámale problema, quéjate si quieres y di que antes las cosas eran más fáciles... pero ellos están aquí y tenemos la oportunidad como managers de crear un espacio nuevo de relación done los Millenials puedan contribuir al 100% al crecimiento del negocio.

De ti depende... en parte, claro... 

Mientrastanto te invito a conocerle algo más sobre los Millenials con la magnífica charla de Scott Hess editada en TED con el título "Millennials: Who They Are & Why We Hate Them"... creo que no te dejará indiferente.

 



Notas

Sobre la encuesta Deloitte 2016  haz clic aquí.








miércoles, 13 de enero de 2016

Fortalece tu core... entrénate, aprende, mejora




Lo saben bien los deportistas profesionales: el entreno técnico en la disciplina que practican es muy importante para alcanzar el éxito pero aún es mucho más importante trabajar dedicar una atención y un trabajo especial para fortalecer su core, el centro muscular que sostiene todo su cuerpo.

Pero eso no es todo...

Los deportistas, además, fortalecen otro core de caràcter mental que les predispone a superar las adversidades, a afrontar los retos y que visualiza los objetivos que va a alcanzar.

Si quieres reforzar tu resiliencia, tu orientación a resultados y tus habilidades de comunicación, liderazgo o ventas, contáctame y las trabajaremos juntos.

Empieza 2016 fortaleciendo tu core!!